Tratando el dolor de tu bebé.

February 27, 2018

Ser mamá no es fácil; sin embargo, saber qué pasa con tu bebé y porqué le sucede lo que le sucede, o entender el porqué de su llanto y reacciones sin duda ayuda a que la ansiedad y frustración sea menor. Es por eso que dedicaremos este posteo a platicar
sobre el llanto y el dolor.

Tu bebé cuando sufre o tiene dolor, lo siente en todo el cuerpo. Para consolarlo necesitas tiempo, calma y estimulación física para que te perciba y sienta tu conforte, lo cual puede llevar tiempo. Por otro lado, si llora como intento por llamarte y no lo atiendes, acudirá a la auto-estimulación (chuparse el dedo, consolarse con una frazada o mirar intensamente una lámpara son algunos ejemplos de esto); puede suceder que acudas después de un tiempo, encontrando que tu bebé ya no estará receptivo hacia ti, pues él ya habrá invertido toda su energía en un satisfactor sustituto.

Estas reacciones muestran la creativa capacidad que tienen nuestros hijos para tomar algo que nos sustituya cuando no estamos en los momentos que más nos necesitan. Esto, claramente, no es bueno. Cuando te preguntes si le debes dar el chupón mientras lo consuelas, la respuesta es un rotundo no. Si estás disponible para él, tu bebé no necesitará objetos que le ayuden a calmarse, puesto que se acostumbrará a ellos.

Tu bebé, en estado de dolor, no te verá a los ojos. Entonces, lo que debes hacer es tomarlo suavemente del rostro, verlo a los ojos y decirle: “aquí estoy, no estás solo”. Debes ocuparte de la vinculación al 100% en ese momento. La experiencia de sentirse en tus brazos varias veces al día para tranquilizarse le dará la sensación de seguridad que necesita, pensando: “tengo el sufrimiento y el dolor, pero viene la persona con quién estoy vinculado (mi mamá) y el dolor se reduce; por tanto, puedo confiar en ella, pues está cada vez que la necesito. Ella es buena y confiable, y es mi mundo, entonces el mundo es bueno y confiable.”

En Te Abrazo sabemos la importancia de la vinculación entre madres e hijos, sobretodo en momentos de dolor. Una buena forma de consolarlo es tenerlo entre tus brazos, acercarlo a tu corazón y por supuesto, abrazarlo. Mantenerlo muy cerca de ti mediante el porteo no sólo lo tranquiliza y consuela, sino también, como dijimos, lo hace una persona segura, confiada y fuerte.