Tips: ayudando a tu hijo a dejar el pañal.

October 4, 2018

El control de esfínteres es un proceso muy importante de vinculación entre tu hijo y tú

En la etapa anal, entre los 2 y 3 años de tu hijo, es cuando empieza a controlar los esfínteres.

Para ello, en este posteo queremos darte algunos consejos sobre cómo debes actuar en estos casos, revisando estos factores y qué hacer, sobre todo, cuando comienza a hacer popó por si solo.

El manejo de la popó requiere algo más de atención que la pipí. Tu sabes generalmente cuáles son los momentos en que tu hijo hace popó y haz notado cuando tu hijo puja intensamente y le brillan los ojos por el esfuerzo de defecar con un pañal puesto. Lo primero es que tu hijo esté consciente de que lleva a cabo dicha función; para lograrlo basta que le digas: “estás haciendo
popó”. Esto es suficiente: tu hijo lo registrará y por el momento no sucederá nada más.

Lo más seguro, una vez que tu hijo está consciente de esa función, es que diga después de algunos días: “Mamá, viene popó”. Tu por tu parte puedes invitarlo a sentarse en el baño cuando tu lo creas conveniente. Para que a tu niño le resulte un momento agradable, es importante que lo acompañes, le cuentes un cuento o platiques con el.

Para tu hijo significará simplemente “un momento con mamá dedicado a mi”. Si logra hacerlo se deberás decirle “muy bien”, limpiar y jalar la cadena del baño frente a él para que comprenda la acción; algunos niños incluso dicen “adiós” a su popó cuando ven que se va. Lo conveniente cuando empieza es sentarlo a lo sumo 10 minutos; si no lo logra, no pasa nada, no hay que mostrar la gran decepción. A tu niño se le dice solamente: “Tu dime cuando quieras sentarte otra vez”.

Lo más importante es nunca presionarlo, ni hacerle sentir que se le controla o se le exige. Para que el proceso se logre en un máximo de dos semanas, debes abordar esta etapa con tranquilidad y relajación, porque de otra forma el entrenamiento puede prolongarse por meses y provocar que se establezca una lucha de poder entre ambos.

A veces hay recaídas; esto es algo que está fuera del control de tu hijo. En realidad, se trata de un síntoma o foco rojo con el que tu hijo busca manifestar alguna necesidad insatisfecha como tensión familiar, enfermedad, problemas entre tu y tu pareja o angustia por el nacimiento de un hermanito. Debes estar muy atenta y sobre todo muy receptiva a las necesidades de tu hijo durante esta etapa. Esto reforzará ese vínculo que empezaste a construir con él desde su nacimiento.