Tips: ayudando a tu hijo a dejar el pañal.

January 23, 2019

El control de esfínteres es un proceso muy importante de vinculación entre tu hijo y tú.

En la etapa anal, entre los 2 y 3 años de tu hijo, es cuando empieza a controlar los esfínteres. Para ello, en este posteo queremos darte algunos consejos sobre cómo debes actuar en estos casos, revisando factores y qué hacer, sobre todo, cuando comienza a hacer pipí o popó por sí solo.

El manejo de la popó requiere algo más de atención que la pipí. Tu sabes generalmente cuáles son los momentos en que tu hijo hace popó y haz notado cuando tu hijo puja intensamente y le brillan los ojos por el esfuerzo de defecar con un pañal puesto. Lo primero es que tu hijo esté consciente de que lleva a cabo dicha función; para lograrlo basta que le digas: “estás haciendo popó”. Esto es suficiente: tu hijo lo registrará y por el momento no sucederá nada más.

Lo más seguro, una vez que tu hijo está consciente de esa función, dirá después de algunos días: “Mamá, viene popó”. Tú, por tu parte, puedes invitarlo a sentarse en el baño cuando lo creas conveniente. Para que le resulte un momento agradable, es importante que lo acompañes, le cuentes u cuento o platiques con él.

Para tu hijo significará simplemente “un momento con mamá dedicado a mi”. Si logra hacerlo se deberás decirle “muy bien”, limpiar y jalar la cadena del baño frente a él para que comprenda la acción; algunos niños incluso dicen “adiós” a su popó cuando ven que se va. Lo conveniente cuando empieza es sentarlo a lo sumo 10 minutos; si no lo logra, no pasa nada, no hay que mostrar la gran decepción. Se le dice solamente: “Dime cuando quieras sentarte otra vez”.

Lo más importante es no presionarlo, ni hacerle sentir que se le controla o se le exige. Para que el proceso se logre en un máximo de dos semanas, debes abordar esta etapa con tranquilidad y relajación, porque de otra forma el entrenamiento puede prolongarse por meses y provocar que se establezca una lucha de poder entre ambos.

A veces hay recaídas; esto es algo que está fuera del control de tu hijo. En realidad, se trata de un síntoma o foco rojo con el que tu hijo busca manifestar alguna necesidad insatisfecha como tensión familiar, enfermedad, problemas entre tu y tu pareja o angustia por el nacimiento de un hermanito. Debes estar muy atenta y sobre todo muy receptiva a las necesidades de tu hijo durante esta etapa. Esto reforzará ese vínculo que empezaste a construir con él desde su nacimiento.