Rutinas que entorpecen la lactancia

April 3, 2018

La lactancia debe ser una experiencia única y maravillosa para mamá y bebé. Pero de un tiempo para acá, al nacer un bebé, la sociedad y las instituciones médicas han ido implementando rutinas y costumbres que están pensadas en las necesidades colectivas o sociales en lugar de satisfacer las necesidades individuales del bebé y la madre. A continuación enumeraremos las más frecuentes, con el objetivo de evaluar y reflexionar en qué medida ayudan o entorpecen los primeros acercamientos del bebé con su madre.

La separación temprana del bebé de los brazos de la madre

El bebé ya viene de una experiencia traumática que es el nacer, y los exámenes rutinarios pueden convertirse en otra experiencia molesta para el recién nacido si es manipulado agresivamente y lejos de su único entorno conocido, cuando en la mayoría de los casos estos exámenes podrían hacerse más tarde, ya que el bebé se encuentre más tranquilo. Cuando el bebé nace sano, no debería estar en ningún otro lugar que no sean los brazos de su mamá, de hecho puede recibir los primeros cuidados y revisiones médicas en nuestra presencia, incluso sobre nuestro cuerpo.

Aspiración de rutina

Este procedimiento es completamente innecesario, ya que normalmente los bebés van expulsando restos de líquido amniótico varias horas o hasta días después del nacimiento, sin traumas ni molestias.

El cunero y la soledad

En el cunero, los bebés están solos y temerosos, atendidos por enfermeras que tienen los conocimientos necesarios, pero lejos de su único entorno conocido y seguro: su madre. Además, muchas veces en el cunero, las enfermeras le dan mamila sin nuestro consentimiento y cuando la madre intenta amamantarlo, ya no tiene hambre. Es importante comprender que si nos interesa darle al bebé de mamar, debemos pedir que no le den nada de alimento y tratar de mantenerlo cerca el mayor tiempo posible.

Presencia de muchas personas y estímulos externos

La costumbre de visitar a la nueva madre se ha instaurado como un compromiso social, pero muchas veces las visitas no toman en cuenta nuestra necesidad de intimidad con el bebé. Antes de pensar que nuestra leche no sirve o no lo llena, pensemos en cuánto lo hemos expuesto a diferentes personas, olores, pensamientos, energías, voces, gritos, risas, que sin nosotros tener conciencia, invaden y alteran nuestra mutua conexión y la fluidez de la lactancia.

Es importante tratar de evitar todas estas rutinas y costumbres para que mamá y bebé estén tranquilos y relajados, y así lograr que la lactancia fluya y sea una experiencia increíble para ambos.