¿Qué hago si mi hijo no quiere comer?

June 28, 2018

Paciencia y comprensión, y comprender que por naturaleza su apetito ha disminuido, son las claves para sobrellevar la falta de apetito.

Que nuestros hijos se rehúsen a comer es algo común y casi cotidiano; sin embargo, cuando sucede nos surgen muchas preocupaciones, preguntas y ansiedad. ¿Se sentirá mal? ¿Por qué no le gusta la comida? Empecemos por comprender que en la etapa anal, entre los dos y los tres años, y en ciertos casos antes, tu hijo no quiere comer simplemente porque su apetito disminuye. Los problemas comienzan cuando te enojas o desesperas e intentas por todos los medios que tu hijo coma: amenazas, presiones, castigos, etcétera. Entonces los momentos placenteros y agradables que giran en torno de la comida se vuelven un tormento que puede deteriorar poco a poco la relación.

El alimento para tu niño te simboliza. El primer alimento proviene de tu cuerpo, por tanto, en las ocasiones en las que tu niño rechaza el alimento pareciera que también te rechaza a ti. Esto frecuentemente sucede cuando el niño tiene profundas necesidades afectivas, como las que corresponden a un bebé. Es importante satisfacer primero estas necesidades.

Para que tu hijo coma normalmente necesita sentirse seguro del amor por parte tuya y experimentar tu cercanía y consuelo. Es decir, la relación armónica entre tu y tu hijo es requisito indispensable para una ingestión de alimentos tranquila y normal. Cuando peleas con tu hijo por culpa de la comida y el problema continúa a lo largo de la infancia, el placer de comer para el niño se convierte en una actividad conflictiva, que quedará marcada de sentimientos negativos a lo largo de su vida.

Así nacen trastornos posteriores muy serios que serán obstáculos profundos para su desarrollo sano, como la anorexia o la bulimia. Es importante permitir a los niños conocer y sentir en su cuerpo la sensación de hambre, independientemente de la edad que tengan. Si el niño no quiere comer, se retira el plato con tranquilidad y no se lo ofrece nada más hasta la próxima comida. Algunos padres han encontrado que poner fruta a su alcance ayuda en la espera. Tampoco debes asociar la comida con actividades que lo distraigan, como ver televisión o jugar mientras come.

Es importante que le enseñes las imágenes correctas durante las comidas a tu hijo para que aprenda a mantenerse sentado, conversar de forma tranquila y armónica y tener paciencia.

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Bibliografía
La Revolución de las Madres
Laura Gutman