Problemas de Sueño, ¿cómo solucionarlos?

September 11, 2018

La noche es algo inquietante para grandes y chicos, sobre todo cuando no se tiene completa paz.

Los problemas de sueño son normales en la etapa anal, que se presenta entre los 2 y 3 años de edad, e incluso pueden empezar antes; es la edad en que los niños visitan tu cama a media noche regularmente. Las razones son varias: tienen miedo, sueños feos, o necesitan calor o cercanía física. Otra razón puede ser también que durante el día tuvieron o presenciaron vivencias emocionales fuertes que no terminaron de digerir, por lo tanto su memoria no los deja descansar.

Recordemos que en esta fase los niños ya no son bebés, sino pequeñas personas atentas y curiosas de lo que pasa a su alrededor, por lo que en ocasiones son testigos de escenas fuertes en la calle: ven perros muertos/atropellados, niños mendigos que se acercan al coche, madres pidiendo limosna en los semáforos cargando a sus bebés, pleitos, etcétera. Todas esas imágenes son confusas y difíciles de procesar para ellos que no entienden los contextos aún.

Los niños saben desde siempre que cuando sienten cualquier desequilibrio interno, se recuperan en la cercanía o en brazos de sus padres. Sería maravilloso que todos los padres lo supieran, porque muchas veces basta un buen abrazo apretado mientras se le dice al niño: “Siempre te cuido mientras duermes y te quiero mucho”. La noche es algo inquietante para grandes y chicos, sobre todo cuando no se tiene completa paz.

Muchas niños empiezan a sentir esta inquietud a medida que con el atardecer se acerca, en especial aquellos con un miedo al abandono, grande o pequeño, que acarrean desde la etapa anterior.

Los niños necesitan una envoltura o cubierta que les recuerde la sensación de estar apretados envueltos como “taquito”, como en el útero. Esto y el ritmo los tranquiliza; son una buena ayuda externa en esas ocasiones en que no pueden tranquilizarse solos. Innumerables culturas de países en desarrollo lo practican cuando cargan a sus hijos con un rebozo, proporcionándoles contención y ritmo mientras los adultos caminan, trabajan o se desplazan. En el caso de niños que ya no caben en un rebozo, un abrazo muy fuerte es una excelente sustitución. Sostenlo en tus brazos en contención y moviéndote lenta pero rítmicamente. El ritmo debe ser el mismo siempre: monótono, repetitivo, como el sonido del alguna sílaba o palabra que tú repitas.

Es importante establecer horarios de día y de noche para las actividades del niño, de modo que identifique perfectamente, sobre todo después de la cena, todo lo que sucederá, cosa tras cosa, hasta llegar a la cama.

¡Establece una rutina y una relación de confianza con tu hijo para la hora de la cama! Esto hará que se sienta seguro y que pueda descansar con tranquilidad. Y no dejes de compartir este artículo a otras mamás y papás que lo puedan necesitarlo.