Los tipos de manejo de los errores.

December 6, 2018

Para desarrollar nuestra propia vida, es necesario practicar ensayo y error, o sea cometer errores.

Equivocarnos es algo natural, un mecanismo incluso para aprender y crecer; sin embargo, la sociedad se ha encargo de hacer de los errores algo terrible, que no debe cometerse, e, incluso, juzga a quien se equivoca sin piedad.

Se conocen dos extremos en el manejo de los errores y los dos son completamente opuestos. En el primer caso, se ignora el error por miedo. En el segundo caso, se permite, por falta de miedo. En ninguno de estos casos entra en acción la fuerza estimulante del error, no se reconoce y tampoco se trabaja.

Para desarrollar nuestra propia vida y aprender, es necesario practicar el ensayo y error; esto significa que debemos cometer errores.

Como ejemplo para el primer caso podemos mencionar a las madres que, por pánico a equivocarse, se sienten las únicas responsables de la educación de sus hijos, y lo hacen de una forma perfeccionista. Los llenan de clases extraescolares y se olvidan de que los niños son niños y también necesitan jugar y descansar. Estas madres se apoderan de la responsabilidad del niño y asumen al mismo tiempo, el rol de padre, dejando a éste con la única responsabilidad de ser el proveedor del hogar. Pero estas parejas no se dan cuenta del error que significa enfocarse tanto en lo académico y dividir tan drásticamente las tareas del hogar. Los niños deben tener un equilibrio en el estudio y sus actividades recreacionales, además de que ambos padres deben participar en la educación de los hijos y en sus actividades.

El segundo caso en el que se permiten los errores por miedo es aquel en el que predomina la ingenuidad y se minimiza el peligro. Las personas que piensan de esa manera, generalmente no logran reconocer que se están equivocando. Estos padres se basan en la idea de que no están mal o que caen en error sólo de vez en cuando. Y entonces arrastran sus errores por años sin darse cuenta y sin tomar en cuenta las consecuencias que tiene para el desarrollo de la personalidad de sus hijos.

Para compensar en ambos casos, los padres cumplen con todos los deseos materiales de sus hijos, pero en general no están al tanto de satisfacer sus necesidades emocionales. Podemos reconocer a los niños que han sufrido carencia emocional compensada por lo material cuando, ya en la adolescencia, piden demasiadas cosas y les cuesta trabajo terminar sus estudios, pues no saben cómo concluir sus responsabilidades.

Con esto es importante reflexionar que nuestros errores se ven reflejados en lo que vivirán lo hijos. ¡No temas equivocarte!

Bibliografía: Los padres también se equivocan
Autor: Jirina Prekop

 

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