La importancia de los límites.

July 5, 2018

De los límites que se le marquen al niño desde pequeño, dependerá su respeto a la autoridad y a las reglas en un futuro.

Es común que a la mayoría de las personas les cause gracia cuando alguien dice: “ese niño es un tirano”, pero la realidad es que, lejos de ser gracioso, es cosa seria.
Si bien el amor, la cercanía y la interacción con los padres son importantes para forjar la personalidad y darle seguridad, de los límites que se le marquen al niño desde pequeño, dependerá su respeto a la autoridad y a las reglas en un futuro.

Para encontrar un camino, es importante comprender lo que sienten los niños en la edad de los berrinches ( esto es, entre los 2 y 3 años), ponerse en sus zapatos para sentir lo que experimentan internamente estos niños al darse cuenta de que ya no son uno mismo con mamá, están empezando a experimentar el mundo por ellos mismos, mundo en donde deben encontrarse de pronto con tantos límites, negaciones y regaños.

Imagínate lo que sienten cuando al saberse personas “independientes”, expresan con gran orgullo el famoso “es mío”, y reciben como respuesta: “no es tuyo, es de Juan”; “no todo puede ser tuyo”; “comparte con tu hermanita, con tu primo, como tu compañero”, o “ya es hora de que aprendas a compartir”. Estas experiencias, aunque al principio sean muy difíciles para el niño, lo van enseñando poco a poco a que el mundo no gira alrededor suyo, y que deben respetar ciertas reglas que se establecen. Será muy importante que comprenda que esto siempre es en beneficio de todos.

Es muy doloroso para el niño tener que atenerse a estos nuevos límites y reglas cuando los padres mantienen sus límites claros, concisos y constantes; se complica aún más si los padres son débiles, tibios, complacientes en todo y cambiantes a la hora de establecer los límites. Resulta aún más frustrante para el pequeño porque no sabrá qué esperar de ellos, no sabrá cómo reaccionarán en las diferentes circunstancias que se presenten.

Este es el momento en que también debe dejarse clara la percepción de los padres como figuras de autoridad, que enseñan y no consecuentan. Si empiezan a verse laxos, sin dirección, inconscientemente se genera inseguridad, pensar en que si tienen algún problema, a lo mejor esos padres no van a poder ayudarles a resolverlo.

Los límites sirven, por un lado, para protegerlos y por otro, para que los niños perciban que sus padres sí saben lo que los pequeños necesitan y pueden ayudarlos con cualquier problema que se les presente.