Evitar la deshidratación de mamá en época de calor.

May 29, 2018

En el embarazo y en la lactancia, lo más importante para mamá es mantenerse hidratada.

Con las altas temperaturas que se están registrando a últimas fechas, la deshidratación es un problema que se hace patente en chicos y grandes. En esta ocasión nos enfocaremos en el embarazo, donde se producen numerosos cambios en el cuerpo de la mujer que modifican sus patrones nutricionales, aumentando con ello las necesidades de líquido para el cuerpo. Por ello, es fundamental vigilar la correcta hidratación de las mujeres que esperan un bebé.

Durante el periodo de gestación, aún en condiciones climatológicas normales, se necesita beber más de lo habitual; si hace calor, con mayor razón. Dos terceras partes del peso ganado al final del embarazo son agua; el cuerpo se ve afectado por cambios hormonales que desequilibran la regulación térmica, por lo que es fundamental una buena hidratación y la correcta ingesta de líquidos a través de alimentos, que facilitará la eliminación de toxinas, la digestión y la depuración del organismo.

Hidratación de la madre durante la lactancia.

Durante la lactancia es normal que la madre sienta sed y una mayor necesidad de beber agua, empezando porque la leche materna está compuesta fundamentalmente por este elemento, y porque los lactantes en sus primeros 6 meses de vida toman la leche materna como su único recurso de hidratación demandando aún más en época de calor.

Al lactar, no necesitamos hacer nada más que incrementar la cantidad de líquidos ingeridos; calmando nuestra sed estaremos dándole a nuestro organismo lo que necesita en esta etapa para producir la leche suficiente que toma el bebé. Esto, junto a una alimentación sana, variada y equilibrada, el cuerpo tendrá lo que necesita para mantenerse.

El mejor indicador de la cantidad de líquidos que el cuerpo de mamá requiere es la sed, que nunca debe obviarse y siempre atenderse con agua fresca, sueros, jugos o leche. Mantener al cuerpo bien hidratado evitará dolores de cabeza, de articulaciones, golpes de calor y otros problemas de salud; además, la buena hidratación, junto con la succión constante del bebé, garantizarán la producción constante de leche materna.