Eliminando mitos sobre la lactancia.

February 6, 2018

Alrededor de la lactancia existen muchos mitos, como el que la madre de un recién nacido no tendrá con qué alimentarlo. Esta creencia se ha propagado de generación en generación, y es bien identificada con la frase: “no me/le baja la leche”. En este artículo queremos platicarte más al respecto para que la desinformación se rompa.

Como hemos comentado otra veces, al nacer lo más importante para un bebé, tanto emocional como físicamente, es estar cerca de su madre. Ahí, muy cerca de ti, sobre tu pecho, piel con piel, se fomentará que el bebé busque el agarre espontáneo; este momento es muy importante, pues da confianza a mamá sobre la posibilidad de conectar con su bebé para proveerle de lo que más necesita en ese momento: el alimento. La primera vez no es automática ni sucede de forma inmediata, es un proceso en donde ambos se reconocen a través de los sentidos; no te angusties si no sucede a la primera, dale tiempo.

La leche materna comienza a producirse en el cuerpo de la mujer inmediatamente después de que la placenta se desprende del cuerpo durante el parto; es la forma en la que tus conexiones cerebrales informan a tu cuerpo que el bebé ha nacido y necesita ser alimentado. Los primeros días son escasos, gotas apenas de un líquido espeso y amarillento, esto NO SIGNIFICA que no “te baje la leche”, eso es el CALOSTRO, una sustancia súper nutritiva que tu bebé necesita. La razón por la que sólo son gotas resulta de que el estómago del recién nacido es muy pequeño y se llena muy rápido, necesita poco pero muchas veces, mismas que podrás satisfacer.

 

El estómago de un recién nacido no es más grande que una cereza, no le cabe más de 7 mililitros, lo equivalente a una cucharada pequeña. El calostro que produces la primera semana después del parto es ligero y se digiere muy rápido; esto implica que tu bebé puede lactar un rato y luego de unos pocos minutos querrá volver a lactar. El contacto tan cercano contigo no sólo significará para él que su hambre será saciada, sino también que está conectando con la persona que más lo quiere, con calor y seguridad.

La producción de calostro dura entre 3 y 7 días, dependiendo del bebé y la madre. La lactancia se estimula con el consumo de tu bebé; si demanda pocas tomas, lo ideal es que estimules tus pechos para que la leche no deje de producirse. Será muy importante que consultes con tu pediatra (especialista en lactancia, de preferencia) sobre el peso y condiciones de tu bebé según su tamaño. La subida de la leche puede interrumpirse por condiciones secundarias como retención de placenta, anemia o hemorragia muy fuerte, y en estos casos es necesario el seguimiento constante de un médico. Si no has sufrido nada de eso, entonces no hay razón para sospechar que tu bebé no se está alimentando correctamente.

Platica con tu doctor, confía en tu instinto y confía también en las veces que tu bebé te pida alimento, pues seguramente lo hará cuando lo necesite.

Con información de:
-Una mamá más, asesoría en lactancia.
kidshealth.org
-La liga de la leche

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