Elige el parto que quieres tener, ¡es tu derecho!

September 3, 2019

Cada mujer es libre de decidir la manera en cómo quiere traer a su hijo al mundo. El bienestar de ambos, así como los deseos de la mamá, merecen ser respetados.

El parto, ese momento ideal en donde la madre ve cristalizado el sueño de conocer a su hijo, tiene muchas aristas y es motivo de opiniones, de recomendaciones e, incluso, puede caer en ciertas imposiciones. Sin embargo, no hay momento más íntimo entre la madre y su hijo, y el bienestar de ambos, así como los deseos de la mamá, merecen y deben ser respetados.

Por ello, existen algunas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que se enfocan justo en eso, en lo que resulte mejor para todos, enfocándose en alcanzar un parto respetado y lo menos medicalizado o manipulado posible.

A continuación, te detallamos algunas de ellas:

  1. Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera o le parezca mejor.
  2. Debe darse a conocer entre el público atendido en los hospitales, información suficiente sobre las prácticas de los mismos, en materia de partos (porcentajes de cesáreas innecesarias, etc.).
  3. No existe justificación en ninguna región geográfica para que más de un 10 al 15% de los nacimientos sean por cesárea; un porcentaje más alto significa que han sido cesáreas innecesarias. No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una cesárea anterior. Por lo general deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas.
  4. No está indicado el afeitado de la región púbica ni los enemas preparto.
  5. No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas ni por rutina el uso rutinario de la episiotomía (incisión para ampliar la abertura vaginal).
  6. Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostadas boca arriba). Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiera asumir durante el parto.
  7. No deben inducirse (iniciarse por métodos artificiales) los partos por conveniencia del médico o la institución que prestará el servicio de salud. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.
  8. Debe evitarse durante el parto la administración -por rutina-, de fármacos analgésicos o anestésicos que no se requieran específicamente para corregir o evitar una complicación en mismo.
  9. El bebé sano debe permanecer con la madre cuando así lo permita el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación del recién nacido justifica su separación. Incluso, debe fomentarse el inicio inmediato del amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.
  10. Deben identificarse las unidades de atención obstétrica que no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento.

Un parto feliz parte de la investigación que las propias madres hagan de todo lo que sucederá, para tomar una decisión pensada y consciente sobre lo que desean para ese momento. Quien tiene la última palabra será quien dé a luz, sin importar las justificaciones, acomodos, practicidad o intereses de los médicos, los prestadores de servicios de salud o la propia familia.

Cada mujer es libre de decidir la manera en que quiere traer a su hijo al mundo, manifestándolo claramente a su médico, a la institución, clínica o servicio en donde se llevará a cabo el parto, y a su familia.