El manejo del enojo a través del abrazo.

March 29, 2018

Abrazar es una conducta muy común entre las personas. Se abrazan cuando se saludan, cuando se enteran o comparten alguna buena noticia, cuando van caminando a algún lugar, cuando se declaran su amor, entre muchos otros momentos. Pero no sólo se abrazan en momentos de felicidad, también lo hacen en momentos de tristeza, cuando algo salió mal en el trabajo, cuando hay alguna dificultad en el hogar o cuando tal vez hubo una pérdida de un ser querido cercano.

Lo que es poco usual es que se abracen mientras alguno de ellos está enojado. Se nos ha enseñado a “dejar” solo a alguien con su enojo hasta que se tranquilice, para evitar reacciones físicas o verbales. Esta reacción se aprende en la infancia, cuando al enojarse el niño lo mandan a su cuarto o a la equina hasta que “esté tranquilo”. Esta experiencia y aprendizaje regularmente permanece hasta la edad adulta, es por eso que cuando una persona se enoja, lo primero que hace es aislarse.

Así, siguen empleando esta reacción en su vida cotidiana, en su relación de pareja, en el trabajo, entre amigos o con la familia. Sienten que el otro no los estima igual cuando están enojados, porque así les enseñaron de pequeños, entonces se alejan para estar solos con su rabia, esperando a que lleguen la tranquilidad y la serenidad para volver a poder entablar una conversación o convivencia normal con quien hubo alguna molestia y estar de buen humor otra vez. Esta conducta se convierte en un círculo vicioso pues así educan a sus hijos, ya que este manejo de emociones fue el que ellos aprendieron de sus propios padres, entendiendo el enojo y la rabia como algo “malo”. Pero la realidad acerca del enojo es otra.

El enojo es una emoción tan poderosa como la felicidad y la tristeza. Obviamente no es un sentimiento agradable, ni para la persona enojada ni para quienes están a su alrededor, pero es real y debe ser expresado para permitir el libre flujo del amor en las relaciones humanas y el equilibrio emocional.

Se nos ha enseñado que cuando tenemos un problema o algún conflicto estamos obligados a solucionarlo lo más pronto posible. Esto es lo que se espera de uno, y en el trabajo se recompensa la capacidad de los empleados para resolver conflictos, en la escuela enseñan a resolver problemas entre amigos cuando hay pleitos y en la pareja nos enseñan a no dormirnos enojados. Nos enseñan siempre a llegar a un acuerdo o a encontrar una solución al conflicto.

Sin embargo, cuando algo no está bien, cuando existe algún problema y aparecen los sentimientos de enojo, tristeza, miedo o frustración, lo primero y más importante no siempre es resolver el conflicto en ese instante, muchas veces primero necesitamos un fuerte abrazo, contenedor e incondicional, que nos ayude a expresar lo que nos tiene tristes, enojados o frustrados en ese momento. Que nos ayude a liberar el enojo para ver con claridad el momento. El aislamiento, lejos de ayudar lo único que provoca es resentimiento, emociones no dichas que, a la larga, dañan las relaciones.

 

Bibliografía
Bibliografía: El abrazo como forma de vida

Autor: Laura Rincón Gallardo