El abrazo, herramienta infalible para detener los berrinches.

October 9, 2018

Un berrinche es una reacción corporal fuera de control; para calmarlo, nada mejor que otra reacción natural: el abrazo.

Quienes tenemos hijos pequeños hemos vivido el incómodo momento provocado por un berrinche, que entre más público sea más trabajo nos resulta controlarlo. Esto se debe a que en el desarrollo de nuestros hijos, en la etapa entre los 2 y 3 años, las rabietas y berrinches se presentan de manera regular, casi espontánea, como parte de los cambios corporales y desarrollos emocionales que están experimentando, entre otras causas.

Para esto, es muy importante saber contener con toda calma y sin desesperar, tarea que no siempre resulta sencilla. Pensando en esto, hemos preparado algunos consejos que pueden ser útiles en esos momentos que nos toman por sorpresa y no siempre sabemos cómo reaccionar, ¡sigue leyendo y no dejes de compartir!

Cuando los niños montan un dramática rabieta, en la que notoriamente sufren, han perdido el control y no pueden volver a la tranquilidad por sí mismos; están presentando una reacción básicamente corporal, por lo que las palabras en ese momento no ayudan. Lo mejor para detenerla es otra reacción corporal, cargar al niño, llevarlo a algún lugar aparte y calmado, abrazarlo y no soltarlo hasta que se haya tranquilizado por completo.

Se le pueden susurrar palabras tranquilizadoras como: “estás muy enojado, yo estoy contigo, saca todo tu coraje, yo te ayudo”. Así, como padres transmitimos la seguridad que ofrece el conocer las emociones para vivirlas, y que no se está solo en el camino: “estás empezando a vivir y a conocer tu sentimiento de rabia, que a veces te rebasa y te hace perder completamente el control, yo te ayudaré a recobrarlo, te apoyo, te contengo, te acepto, te quiero aunque sientas que eres tan malo; siempre puedes
contar conmigo”.

Aunque al principio el niño se resista al abrazo, no se le debe soltar por ningún motivo. Generalmente después de la rabia, llora y se pone triste; posteriormente la calma, alegría y el amor llegan como por arte de magia. Es hasta ese momento que debe soltársele, nunca antes. Esta reacción da al niño una profunda seguridad de que es aceptado y querido, a pesar de tener esos sentimientos. La realidad es que el niño se siente impotente y a expensas de una fuerza interna que es como un bicho que se le mete, y que no puede controlar. Sale con especial fuerza en ésta época de su vida, en que es totalmente reprobado y no aceptado por los adultos.

Varios padres que practican este abrazo contenedor han contado que cuando sus hijos sienten que son invadidos por sus impulsos agresivos, corren hacia ellos pidiendo el abrazo que les ayuda a recuperar la paz y la tranquilidad, aprendiendo así que cuando pierden el equilibrio interno pueden recuperarlo siempre en los brazos de sus padres.

Es importante que sienta que lo abrazas seguro y decidido de lo que estás haciendo, pues no sólo lo ayudas a liberarse de su rabia, sino también te muestras como padre fuerte y más grande, en tamaño y madurez, seguridad y autoridad.