El abrazo al hijo adolescente

May 20, 2014

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En posteos anteriores hablábamos de la difícil etapa de la adolescencia, con esa bomba de hormonas que los agota y los trae de cabeza, sintiendo que quieren ya crecer y ser adultos para “hacer lo que se les venga en gana” y al mismo tiempo queriendo agarrar de nuevo sus juguetes y ponerse a jugar por horas, abrazar a mamá, pedirle que les cuente un cuento o los acompañe un rato en la cama a la hora de dormir, y volver a ser niños para no sentir ningún tipo de responsabilidad.

El adolescente, inconscientemente, extraña todo esto y sabe que una vez iniciado el camino hacia la madurez no hay vuelta atrás, ha empezado un poco a ser adulto y eso lo llena de ilusión y de angustia a la vez. A veces ve sus juguetes con cierta melancolía y no se atreve a tocarlos, porque no quiere ser considerado de nuevo como niño.

Es una lucha interior tan fuerte que sólo los padres pueden ayudar al adolescente a sobrellevar, pero ¿cómo acercarse sin sentirse rechazado por el hijo? Y viceversa. Uno grita en silencio por ayuda y el otro lucha desesperadamente por ayudar, pero es difícil para ambos acercarse por temor al rechazo.

En esas circunstancias, ¡qué bien les caería a ambos un abrazo! Un largo y prolongado abrazo en el que puedan decirse que aún se aman, que todo lo que está pasando es parte de la vida y que todos tenemos que vivirlo en algún momento para crecer y madurar. Un abrazo que le permita al adolescente sentir la protección y el amor de su padre a pesar de su rebeldía y coraje, sentir su aceptación a pesar de sus cambios de humor. Recordar que siempre serán padre e hijo y que ese vínculo los mantendrá unidos por siempre a pesar de todo.

Que agradable es estrecharlo entre los brazos para luego soltarlo y saber que si vuelven a pelear, el adolescente sabrá que el padre siempre estará ahí para protegerlo, consolarlo, ayudarlo y amarlo a pesar de todo. El abrazo de un padre a un hijo adolescente es la renovación de un vínculo y una carga de energía para continuar el camino, permite al hijo saber que es aceptado y amado incondicionalmente.

Los adultos debemos recordar cómo era ser adolescentes para poder comprender lo difícil que puede llegar a ser esa etapa de cambios y poder ayudar en lo que podamos, en lugar de hacer más complicado el proceso a los hijos.

Acerquémonos a ellos y abracémoslos antes de que sea demasiado tarde, será mucho más fácil atravesar esa etapa sintiendo nuestro apoyo y nuestro amor incondicional.

 

Bibliografía: El abrazo como forma de vida

Autor: Laura Rincón Gallardo