Desarrollar las emociones de nuestros hijos.

January 11, 2018

Como padres es importante que tengamos muy claro que el desarrollo de los hijos no sólo está relacionado con satisfacer las necesidades básicas: comida, vestido, techo y seguridad. Nuestro trabajo también está en velar por sus necesidades emocionales y psicológicas, que éstas afectan su desarrollo y crecimiento.

La construcción de la personalidad de tu hijo es similar a la de un edificio. Lo primero y más importante son los cimientos, el fundamento, ya que de ellos dependen el equilibrio y la estabilidad de toda la construcción. Siguiendo la metáfora, el edificio cuenta con varios niveles que corresponden a cada etapa de desarrollo. En cada una de ellas, tu hijo tiene necesidades psicológicas y emocionales que solo tú puedes satisfacer. De esto depende que tu hijo se sienta libre, seguro, tranquilo y feliz o por el contrario, temeroso, inseguro, enojón o inquieto.

Una vez que las necesidades emocionales fundamentales han sido satisfechas, tu hijo cuenta con suficiente energía para construir el siguiente piso de su edificio; esto quiere decir que pasa sin problemas a su siguiente etapa y de esta forma su desarrollo emocional corresponderá a su edad cronológica.

En su caso contrario, podemos imaginarnos que en su edificio existen huecos equivalentes a la insatisfacción y que a través de ellos se escapa la energía que requiere para la construcción del piso siguiente. Cuando un niño de cinco años, por ejemplo, sigue haciendo berrinches como si tuviera dos, se diagnostica un atraso en su desarrollo emocional, al que denominamos inmadurez emocional. Esto significa que algo falto y será necesario remediarlo para que el desarrollo no se detenga.

Cuando tu hijo tiene necesidades insatisfechas, te manda un aviso a través de conductas o actitudes a las que llamamos “focos rojos” , que no son otra cosa más que síntomas. En cada etapa o “nivel del edificio” surgen dos tipos de necesidades: las que se experimentan en el cuerpo y las que se experimentan en el alma. Por eso es importante no tomar a la ligera las reacciones, conductas y actitudes que ellos tienen, porque cada expresa motivos y circunstancias a las que hay que poner atención.

Esta tarea no será fácil, ¡ten paciencia! Recuerda que la calma y el amor son los ingredientes principales, y buscar guía o ayuda profesional si se requiere será siempre una buena opción para seguir adelante apoyando al desarrollo pleno y feliz de tu hijo.