La importancia del abrazo

March 19, 2013  No hay comentarios

Abrazar es una conducta humana, natural e instintiva. Es siempre una agradable demostración de afecto, que sin embargo, se ha ido perdiendo en sociedades muy civilizadas, en países como Alemania, Suecia, Suiza, Estados Unidos, entre otros.

El bebé siente el primer abrazo después de nacer, cuando su madre lo recibe en brazos. Su necesidad es quedarse así junto a ella el mayor tiempo posible. Comparado con el resto de los mamíferos, el infante humano nace fisiológicamente prematuro y es el que más depende de la madre para sobrevivir. Por esta razón necesita seguir junto a ella en una especie de embarazo externo y que la madre lo mantenga abrazado el mayor tiempo posible, pues su necesidad esencial como recién nacido es continuar unido o pegado al cuerpo de la madre.

Las madres de culturas indígenas o de la población rural de nuestro país satisfacen de forma instintiva esta necesidad, por medio del rebozo proporcionan al recién nacido una experiencia parecida a la intrauterina: sentirse apretado en un espacio reducido, mientras están unidos al cuerpo de la madre, escuchando los latidos de su corazón, sintiendo su ritmo y movimiento. Todas esas sensaciones recuerdan al bebé su estancia dentro del vientre materno, por lo tanto le dan confianza y seguridad.

Esta convivencia de intensa cercanía entre la madre y el bebé favorece profundamente su vinculación. Mediante esta cercanía física el niño comienza a tener experiencias corporales, sensoriales, emocionales y mentales, que serán básicas para el desarrollo de su personalidad.

En nuestra sociedad, el uso del rebozo fue desapareciendo porque no se adapta al estilo de vida o a la vestimenta de la madre, que vive en ciudades y es influenciada por el pediatra o los familiares que en muchos casos les aconsejan que “no lo carguen tanto, pues se acostumbrará”. Sumado a esto, los niños con frecuencia son mandados al jardín de niños antes de los 2 años, es decir, en plena etapa de vinculación, cuando todavía no están preparados para separarse de la madre.

Además, en estas sociedades llamadas “civilizadas”, los bebés frecuentemente son separados de su madre en forma prematura. Por ello el abrazo original entre madre e hijo no puede llevarse a cabo de la manera adecuada. Esta carencia afectiva puede sentirse más intensa en casos de:

-Hospitalización del recién nacido
-Estancia en incubadora
-Conflictos de la madre que no le permitan disfrutar plenamente al bebé
-La “ayuda” de las enfermeras que interfiere entre madre e hijo
-Separación prematura por trabajo de la madre
-Viajes de los padres

Podemos decir entonces que al niño le faltó contacto con el cuerpo de la madre, y por esto, la vinculación entre madre e hijo fue afectada, lastimada o interrumpida, lo que puede ocasionar trastornos en el niño que pueden volverse crónicos con el tiempo; es entonces cuando debe introducirse el abrazo a manera de terapia.

En el siguiente artículo hablaremos sobre cómo funciona la terapia de Contención.

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